Procure llevar una vida intachable

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Debemos dar buen ejemplo a nuestra familia


¿Cómo lograr que la relación de pareja y con los hijos experimente crecimiento? Es una de las preguntas que se formulan con mayor frecuencia a los guías espirituales cristianos, a sicólogos, a consejeros de familia e, incluso, a quienes estando en el mundo, muestran algún grado de sabiduría.

Una vez más… ¿Cómo anda su familia?

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Es importante preguntarnos cómo anda la relación de familia

¿Cómo anda su familia? Tal vez la relación con su esposa, aquella mujer que lo conquistó en su juventud, se ha enfriado. ¿Y el trato con los hijos? Probablemente se tornó muy distante. Lleva tiempo sin cruzar palabra con ellos. Todo ha caído en un círculo sin fin en el que simplemente está sobreviviendo.
            Nunca está demás evaluar nuestra relación de pareja y con los hijos. Constituye para que todo vaya de verdad bien. ¿Considera justo que su existencia se circunscriba a trabajar, sostener una familia, descansar sábado y domingo y retornar a la misma rutina el lunes siguiente?

¿Es consciente de la influencia que ejerce en sus hijos?

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Debemos medir el grado de influencia que ejercemos sobre los hijos
Fernando Alexis Jiménez 
Con el paso de los años, el desempeño de los esposos ha comenzado a tomar mayor fuerza y no se circunscribe únicamente a proveer el sustento para la familia mientras que se la crianza quedaba en la esfera específica de la madre. En muchos casos eran ellas quienes tenían sobre sus hombros prodigarles cuidado, afecto, el desarrollo y la formación de los chicos en principios y valores. El panorama hoy es distinto de lo que fuera hace diez años y, tiempo atrás. Los progenitores están llamados a asumir un papel protagónico en todo el proceso.

Que el pecado no destruya su vida

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Si lo permitimos, el pecado afecta nuestra vida espiritual
El salto de la pluma fuente al bolígrafo, y de ahí al computador, marcó un cambio drástico en la historia del hombre. Todo se sintetiza en modernidad. Pero aún la tecnología falla. ¿En qué momento? Cuando a la computadora portátil entra un virus, por ejemplo. O quizá cuando es vulnerable a los ataques de los piratas informáticos. Destruye en cuestión de segundos lo que nos tardó días, semanas y meses construir.
            Sin duda todos hemos vivido alguna vez esta experiencia. Quizá utilizamos un dispositivo desconocido, pero simplemente nos confiamos, y terminó contaminando toda la computadora. ¿Qué sentimos? Sin duda frustración y nos preguntamos, una y otra vez, por qué fuimos tan ingenuos de no verificar antes de utilizarlo.

Dependiendo de Dios en oración

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¿Estàs en Crisis? Es tiempo de buscar a Dios...


Por Fernando Alexis Jiménez

Desconozco cuántas veces ha cometido errores por decisiones equivocadas. En mi caso han sido muchas las veces que fallé al inclinarme por un negocio, un viaje o simplemente una compra doméstica. Minutos, horas o días después me arrepentí. ¡No había nada qué hacer!
Lo más probable es que a todos nos ha ocurrido lo mismo. Nos dejamos guiar por amistades o quizá un promotor comercial. Nos pintan un panorama alentador, que promete mucho. Llegado el momento comprendemos la magnitud del equívoco.

Aprendemos a orar con el Maestro de maestros

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Dios nos enseña a orar  como debemos


Por Fernando Alexis Jiménez

Cuando procuramos aprender cómo orar adecuadamente, y más si estamos desarrollando algún ministerio en la extensión del Reino de Dios, debemos acudir al ejemplo que nos brinda el Señor Jesús y que se consigna en los Evangelios.
Una buena sugerencia es que tome la Biblia y comenzando desde Mateo hasta concluir en Juan, resalte con colores cada uno de los pasajes donde se habla de la oración y de algo que era una disciplina diaria en el Señor Jesús: Orar.

Renueve su espiritualidad de oración

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Dios desea que experimentemos crecimiento
Por Fernando Alexis Jiménez

Sobre la oración se ha escrito mucho. Basta que vaya a una librería cristiana para que pueda apreciar la infinidad de títulos y de autores que versan sobre cómo orar y las estrategias para ser eficaces cuando vamos a la Presencia de Dios. Ahora, ¿realmente sirven todos esos textos? Sin duda que sí, entonces, ¿por qué nos avanzamos? Porque hay una enorme brecha entre conocer cómo y vivir el cómo.
Hasta tanto logremos superar esa brecha, probablemente no daremos pasos sólidos para experimentar crecimiento en nuestra espiritualidad. De lo contrario, sin duda, nos moveremos en un desasosiego permanente, sin poder llenar el vacío que representa no poder sostener una relación íntima y edificante con el Dador de la vida.

Vida victoriosa a través de la oración

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Dios nos ayuda a crecer en la oración


Fernando Alexis Jiménez
Sobre la oración se ha escrito mucho. Basta que vaya a una librería cristiana para que pueda apreciar la infinidad de títulos y de autores que versan sobre cómo orar y las estrategias para ser eficaces cuando vamos a la Presencia de Dios. Ahora, ¿realmente sirven todos esos textos? Sin duda que sí, entonces, ¿por qué nos avanzamos? Porque hay una enorme brecha entre conocer cómo y vivir el cómo.

Hasta tanto logremos superar esa brecha, probablemente no daremos pasos sólidos para experimentar crecimiento en nuestra espiritualidad. De lo contrario, sin duda, nos moveremos en un desasosiego permanente, sin poder llenar el vacío que representa no poder sostener una relación íntima y edificante con el Dador de la vida.

Si ha caminado por ese sendero de búsqueda que parece interminable y a primera vista se aprecia que se pierde en un horizonte lejano, llegó al lugar apropiado.

Dios nos llama a experimentar una vida plena

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Dios permite que experimentemos una vida plena
Fernando Alexis Jiménez

¿Les conté alguna vez que en cierta ocasión casi me deja el avión por cuestión de segundos? Debía viajar a Bogotá, en Colombia, y por ese ir y venir con afanes, dejé los documentos. Me percaté del olvido estando en el aeropuerto. Sólo quedaba una hora para traerlos. Quien me acompaña se regresó a la oficina, atravesando raudo en el auto toda la ciudad.
Por mi parte, no hacía otra cosa que mirar el reloj. Los minutos transcurrían más rápido de lo que hubiera querido. El segundero le iba pisando los talones al minutero y pronto el espacio se iba agotando. Pronto estaba a las puertas de abordar, en el límite. La funcionaria de la aerolínea llamaba a embarcar.
Y justo cuando estaba llegando a la frontera de lo inevitable, llegó el mensajero con los documentos. ¡Pude registrarme y recibir los tiquetes! Llegué a la aeronave cuando estaban por cerrar la puerta.
¿Le ha ocurrido alguna vez? Probablemente. Creo que a todos nos ha ocurrido. El mayor problema es que andamos de aquí para allá, corriendo, sin darnos cuenta que poco a poco el tiempo transcurre y nada sacamos con el afán.
Hace siglos el autor sagrado compuso unas líneas que toman particular vigencia hoy: “En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.”(Salmo 31:15)
Dios tiene el control de absolutamente todo cuanto nos ocurre, y sabe qué nos conviene y qué no. Por ese motivo lo mejor que deberíamos hacer cada día, es someter en Sus poderosas manos nuestra vida, nuestros planes y nuestros proyectos; ligado a esa decisión, aprender a esperar en Dios. Esperar Su tiempo.
Otro elemento que debemos aplicar en nuestra existencia es vivir el presente; nos evita estar atados al pasado o morir pensando en lo que ocurrirá mañana.
Precisamente tengo en mis manos la cita de un libro que leí, en la cual el teólogo jesuita, Anthony de Mello, hace una muy buena reflexión que comparto con ustedes: “La inmensa mayoría de personas viven excesivamente en sus cabezas tienen en cuenta los pensamientos y fantasías que emergen en ella pero no son muy poco conscientes de la actividad de sus sentidos. Por esta forma de proceder, rara vez viven en el momento presente. Por esta forma de proceder rara vez viven en el momento presente. Casi siempre se sitúan en el pasado o en el futuro. En el pasado lamentando viejos errores, sintiéndose culpables de antiguos pecados, complaciéndose morosamente en triunfos pasados, recordando injurias que alguna persona les causó. O en el futuro, temiendo posibles calamidades y desgracias, anticipando futuras alegrías o soñando con acontecimientos venideros.”(Anthony de Mello. “Sadhana, un camino de oración”. Editorial “Sal Terrae”. 2006. España. Pg. 16)
Vivir el presente, el ahora, sin afanes, confiando en Dios. No seguir atados al ayer ni lo que vendrá. Sólo el Presente, pero en Dios, disfrutando cada instante. ¿Podríamos hacerlo? Estoy seguro que sí, y nos ahorraría dolores de cabeza. Basta con decidirnos a vivir el momento y dejar atrás las preocupaciones. El Dios de poder en el que hemos creído, desea ayudarnos.
Si no ha recibido a Jesucristo en su corazón, hoy es el día para que lo haga. Puedo asegurarle que no se arrepentirá. Prendidos de la mano de Jesucristo llegamos siempre a nuevos niveles de crecimiento personal y espiritual. Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo. No se arrepentirá.
Léanos en www.mensajerodelapalabra.com y www.bosquejosparasermones.com

Viva cada instante, pero en las manos de Dios

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Dios nos llama a vivir cada instante en victoria

Fernando Alexis Jiménez 

¿Les conté alguna vez que en cierta ocasión casi me deja el avión por cuestión de segundos? Debía viajar a Bogotá, en Colombia, y por ese ir y venir con afanes, dejé los documentos. Me percaté del olvido estando en el aeropuerto. Sólo quedaba una hora para traerlos. Quien me acompaña se regresó a la oficina, atravesando raudo en el auto toda la ciudad.

Por mi parte, no hacía otra cosa que mirar el reloj. Los minutos transcurrían más rápido de lo que hubiera querido. El segundero le iba pisando los talones al minutero y pronto el espacio se iba agotando. Pronto estaba a las puertas de abordar, en el límite. La funcionaria de la aerolínea llamaba a embarcar.

Y justo cuando estaba llegando a la frontera de lo inevitable, llegó el mensajero con los documentos. ¡Pude registrarme y recibir los tiquetes! Llegué a la aeronave cuando estaban por cerrar la puerta.

¿Le ha ocurrido alguna vez? Probablemente. Creo que a todos nos ha ocurrido. El mayor problema es que andamos de aquí para allá, corriendo, sin darnos cuenta que poco a poco el tiempo transcurre y nada sacamos con el afán.

Hace siglos el autor sagrado compuso unas líneas que toman particular vigencia hoy: “En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.”(Salmo 31:15)

Dios tiene el control de absolutamente todo cuanto nos ocurre, y sabe qué nos conviene y qué no. Por ese motivo lo mejor que deberíamos hacer cada día, es someter en Sus poderosas manos nuestra vida, nuestros planes y nuestros proyectos; ligado a esa decisión, aprender a esperar en Dios. Esperar Su tiempo.

Otro elemento que debemos aplicar en nuestra existencia es vivir el presente; nos evita estar atados al pasado o morir pensando en lo que ocurrirá mañana.

Precisamente tengo en mis manos la cita de un libro que leí, en la cual el teólogo jesuita, Anthony de Mello, hace una muy buena reflexión que comparto con ustedes: “La inmensa mayoría de personas viven excesivamente en sus cabezas tienen en cuenta los pensamientos y fantasías que emergen en ella pero no son muy poco conscientes de la actividad de sus sentidos. Por esta forma de proceder, rara vez viven en el momento presente. Por esta forma de proceder rara vez viven en el momento presente. Casi siempre se sitúan en el pasado o en el futuro. En el pasado lamentando viejos errores, sintiéndose culpables de antiguos pecados, complaciéndose morosamente en triunfos pasados, recordando injurias que alguna persona les causó. O en el futuro, temiendo posibles calamidades y desgracias, anticipando futuras alegrías o soñando con acontecimientos venideros.”(Anthony de Mello. “Sadhana, un camino de oración”. Editorial “Sal Terrae”. 2006. España. Pg. 16)

Vivir el presente, el ahora, sin afanes, confiando en Dios. No seguir atados al ayer ni lo que vendrá. Sólo el Presente, pero en Dios, disfrutando cada instante. ¿Podríamos hacerlo? Estoy seguro que sí, y nos ahorraría dolores de cabeza. Basta con decidirnos a vivir el momento y dejar atrás las preocupaciones. El Dios de poder en el que hemos creído, desea ayudarnos.


Si no ha recibido a Jesucristo en su corazón, hoy es el día para que lo haga. Puedo asegurarle que no se arrepentirá. Prendidos de la mano de Jesucristo llegamos siempre a nuevos niveles de crecimiento personal y espiritual. Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo. No se arrepentirá.

Léanos en www.mensajerodelapalabra.com y www.guerraespiritual.org 

El trabajo es importante, pero más la familia

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No lo olvide: El tiempo mejor invertido es en la familia

Fernando Alexis Jiménez
Leí una entrevista que le hicieron en prensa al cantautor guatemalteco, Ricardo Arjona. El artista se estaba refiriendo, esencialmente, al lanzamiento de su último álbum musical; pero, en medio de la entrevista, hizo alusión a su familia, lo que me llamó poderosamente la atención. “¿Cuál es el lugar en donde mejor me siento? En casa. Me gusta mucho ser padre; es el oficio más importante más que ser cantante, que también me gusta mucho. Y paso tiempo con mis hijos Adria y Ricardo.”(Citado por la periodista Lina Rodríguez Ortíz. Artículo “Arjona: Su viacrucis”. Diario ADN. Colombia. 25/04/2014. Pg. 20)

Que su vida no se convierta en un afán sin fin

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El mejor tiempo que podemos invertir es en la familia

Fernando Alexis Jiménez
Si de algo se sintió orgulloso Ramiro desde su niñez, fue de la buena presentación. Siempre impecable. Incluso, la preocupación por lucir bien  se apreciaba incluso en el corte de cabello y el peinado. En su adolescencia y cuando comenzó la universidad, creía que sería un triunfador. “Tengo la apariencia de un ganador” solía repetir sonriente.
            Hoy parado frente al espejo, concluía que de nada había servido tanto esfuerzo. Es cierto, gozaba de buenos ingresos pero, a cambio, trabajaba 16 horas diariamente. Su rostro lucía ajado, la mirada marchita, el cabello se le caía con más frecuencia de lo que pudiera desear y hasta sus pasos—lentos—revelaban cansancios. ¡Tanto trabajar había rendido sus frutos! Su vida era un ciclo sin fin, como un ratón de laboratorio en una rueda giratoria… avanzar, avanzar sin llegar a ninguna parte.

Perdone para vivir mejor

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Dios nos concede el poder necesario para perdonar

Fernando Alexis Jiménez
Los seres humanos tienen actitudes que no podemos entender fácilmente. Todas, sin duda, producto del pecado. Satanás utiliza a  quienes están inmersos en una situación de pecaminosidad para llevarles a los extremos. Domina sus pensamientos y sus acciones, lo que sin duda ocurrió con su ex esposo.
            Dios le ama a usted y a su familia, pero como en el caso del sabio y paciente Job, circunstancias totalmente ajenas a su voluntad, buscaron robarle la paz.
(C) Fernando Alexis Jiménez - Llàmenos (0057)317-4913705 - Escríbanos webestudiosbiblicos@gmail.com. Con la tecnología de Blogger.