¿Cree que su vida llega al final cuando muera?

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¿Cree usted que hay vida después de la muerte?
Por Fernando Alexis Jiménez

¿Perdió alguna vez el sueño pensando qué ocurrirá con su vida después de concluir su ciclo de vida?¿Cuántas tazas con café se bebió reflexionando si usted iría a un estado superior, que algunos llaman vida eterna?¿Consultó alguna vez libros que hablan sobre la vida después de la vida? Puedo asegurarle que respondió si al menos a uno de los tres interrogantes. Y sin duda lo hizo afirmativamente porque vivir después de morir es un asunto que interesa a todos.

Orando y creyendo para que los milagros ocurran

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Orar y creer a Dios va de la mano

Por Fernando Alexis Jiménez
Si hay algo de lo que hablamos mucho, leemos muchos libros pero, a la postre, no nos resulta fácil definir, es de la fe. ¿Usted podría definirla? Si no es así, le damos unas pistas: Es posible siempre y cuando hayamos desarrollado intimidad con Dios.
            Una de las inclinaciones naturales nuestras es a creer sin racionalizar. Le pongo un ejemplo: Cuando usted toma el control remoto del televisor, ¿se pregunta caso si funcionará o no? Por supuesto que no. Usted simplemente obtura el botón indicado. Sabe que aparecerá la imagen. Esa es fe natural.

El reto de orar a Dios

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Es tiempo de emprender la búsqueda de Dios en oración

Por Fernando Alexis Jiménez

Orar a Dios constituye un verdadero reto. Y le digo que un reto porque en una sociedad como la nuestra, carente de principios y valores, el que haya alguien convencido de la respuesta a su clamor, es difícil de encontrar.

No se deje vencer... simplemente perseverePor

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Por amor a nuestra familia, debemos perseverar hasta la victoria
¿Qué es lo que hace que alguien sea un triunfador en la vida? ¿La riqueza, la educación, la notoriedad o la fama? A diferencia del medidor de éxito del mundo, el de Dios mide nuestra dependencia, y no nuestra fuerza. Él busca a quienes saben que son débiles e incapaces para alcanza cualquier cosa en la vida.

Manténgase alerta ante los ataques del enemigo

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Es necesario mantenernos alerta ante los ataques
del enemigo

Fernando Alexis Jiménez
Orlando estaba disfrutando de una enorme jarra con limonada a orillas del mar pacífico, arrullado por el rumor de las olas y la fresca brisa que bañaba la playa, mientras que a cientos de kilómetros de distancia, un pirata informático dejaba sin un peso su cuenta bancaria.
La tarde era de ensueño. “Como cuando era niño y me escapaba a nadar en la bahía”, rememoró mientras su rostro dibujaba una plácida sonrisa. Ignoraba el ataque del que era víctima en esos instantes y que lo dejaría virtualmente en la ruina.
En la oscura oficina desde la cual estaba haciendo su trabajo, el asaltante no quitaba su mirada del monitor. El resplandor iluminaba su rostro dándole una tonalidad azulada. “Vamos… Funciona. No te vayas a caer. Apúrate”. Hablaba febrilmente, como si el sistema de banda ancha fuera un adolescente travieso que en cualquier momento pudiera dejarlo desconectado de la Internet.

No se deje robar la felicidad

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No podemos permitir que nada
nos robe la felicidad

Si algo le molestaba a Lucía era que su esposo se enojara desde muy temprano en la mañana. “Es de mal carácter”, solía repetir. Olvidaba que así era cuando lo conoció, y lo que veía ahora, era el fiel reflejo de un hombre sujeto al paso de los años, que no encontraba muchos motivos alentadores para quedarse en casa. Ese mal humor de su cónyuge y las constantes ausencias, llevaban a la joven mujer a perder el sueño, y esperarlo hasta altas horas de la madrugada…
            Raúl tiene 21 años. Muy joven aún. Está terminando la universidad. Cursa ingeniería. Está lleno de energía, sueños y ganas de vivir. No obstante, cada vez que se encuentra próximo a un examen parcial, pierde la alegría y entra en depresión. Basta que mire el calendario y anticipe que vendrán las evaluaciones académicas, para experimentar desolación y la sensación de que los días son grises así el sol brille en lo alto.
            Lucía y Raúl, cada uno en su propia situación, dependen de los demás o de las circunstancias para ser felices o infelices. Como ellos hay millares de personas en todo el mundo. Permiten que algún incidente o quizá el malentendido con alguien, los lleve al desespero, los arrincone y les quite las ganas de vivir.

Que el pecado no destruya su vida

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Si lo permitimos, el pecado afecta nuestra vida espiritual
El salto de la pluma fuente al bolígrafo, y de ahí al computador, marcó un cambio drástico en la historia del hombre. Todo se sintetiza en modernidad. Pero aún la tecnología falla. ¿En qué momento? Cuando a la computadora portátil entra un virus, por ejemplo. O quizá cuando es vulnerable a los ataques de los piratas informáticos. Destruye en cuestión de segundos lo que nos tardó días, semanas y meses construir.
            Sin duda todos hemos vivido alguna vez esta experiencia. Quizá utilizamos un dispositivo desconocido, pero simplemente nos confiamos, y terminó contaminando toda la computadora. ¿Qué sentimos? Sin duda frustración y nos preguntamos, una y otra vez, por qué fuimos tan ingenuos de no verificar antes de utilizarlo.

Perdone para vivir mejor

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Dios nos concede el poder necesario para perdonar

Fernando Alexis Jiménez
Los seres humanos tienen actitudes que no podemos entender fácilmente. Todas, sin duda, producto del pecado. Satanás utiliza a  quienes están inmersos en una situación de pecaminosidad para llevarles a los extremos. Domina sus pensamientos y sus acciones, lo que sin duda ocurrió con su ex esposo.
            Dios le ama a usted y a su familia, pero como en el caso del sabio y paciente Job, circunstancias totalmente ajenas a su voluntad, buscaron robarle la paz.

¿Está siendo poderosa su oración?

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Dios nos ayuda a crecer en la fe
Fernando Alexis Jiménez
Si algo caracteriza las oraciones de un cristiano, es el poder que desencadenan. Tocan el corazón de Dios, la fuente de todo poder, y lo posible se hace imposible. ¿Lo ha pensado así?

Una mujer me escribió desde ciudad de México. Su esposo andaba de “correrías” con otra mujer. Ella estaba literalmente desecha, porque todos sus sueños de un hogar estable, con hijos y hasta nietos, parecía estar al borde del abismo. “No sé qué hacer”, me decía al final del correo electrónico.

Mi respuesta estuvo orientada a decirle que reñir con su esposo no daría resultado. Que el verdadero camino estaba en buscar a Dios que diera la batalla por ella. Que en sus fuerzas no haría más que empeorar las cosas. Oró y el Señor respondió. Comprobó el poder de la oración.

Ahora, permítame preguntarle: ¿Siente que sus oraciones desencadenan el poder divino? Quizá sienta que no hay respuesta oportuna a su clamor, en cuyo caso le citaré a Nick Vujicic cuando escribe: “Claro que, a veces, no hay respuesta para nuestras oraciones… ¿Cómo es posible mantener la fe en medio del sufrimiento? La fe aparece aún en los peores momentos para probarnos la Presencia de Dios. Incluso en las peores situaciones, las que parecen estar más allá de nuestras capacidades, Dios sabe cuánto pueden soportar nuestros corazones… En los momentos más difíciles, siempre mantengo la esperanza de que Dios me dará la fuerza necesaria para sobrellevar los desafíos y los dolores de cabeza, y que me esperan días mejores, si no es en esta tierra, entonces ten por seguro que será en el cielo.”(Nick Vujicic. “Una vida sin límites”. Editorial CEBGE. Colombia. 2013. Pgs. 52, 53)

Saliendo en victoria del valle de sombras

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Dios nos llama a depender de Él para salir
victoriosos del "valle de sombras"
Fernando Alexis Jiménez

Si alguien enfrentaba problemas y consideraba que el mundo se estaba cayendo a pedazos sobre sus hombros, era Lucía. A sus veintiséis años sabía lo que era lo doloroso de un divorcio, enfrentar sola la crianza de un niño, tener deudas de servicios básicos y la renta del apartamento, y además, el que su padre estuviera gravemente enfermo en el Hospital. “Padre, creo que no puedo soportarlo”, le dijo a Dios al comenzar la mañana. Realmente no había podido conciliar el sueño.

Dios quiere tocar tu vida con poder

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La oración nos abre las puertas a la dimensión de los milagros

Fernando Alexis Jiménez
“Los dos cieguitos del camino”.  Eran la referencia de todos cada mañana, al mediodía o cuando amenazaba lluvia: “Pobrecitos, quizá se van a mojar”. Incluso alguien recordaba de las maldades de los chicos, al esconder su manta o las sandalias de los dos pobres hombres a los que les unió un denominador común: la imposibilidad de ver.

Cierto día escucharon que Jesús se acercaba a la ciudad. “Es un milagrero”, dijo uno. “Dicen que es el Mesías”, comentó el otro. Y esas palabras que intercambiaron, alimentaron la esperanza de poder dejar de lado las sombras de la ceguera. “¿Y qué si le pedimos que nos de la vista? Nada perdonemos. Nadie nos ha podido ayudar y sin duda, no podrán hacerlo. Quizá aquél hombre pueda hacerlo”, concluyó uno de ellos incorporándose del suelo y animando a su compañero para ir en búsqueda de Aquél de quien tanto se hablaba en las calles y en los caminos.

Un corazón perdido necesita escuchar la voz de Dios

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La fe nos ayuda a crecer y enfrentar cualquier situación
de la vida, en victoria siempre

Por Tony Woodlief
A
mi fe nunca la ha ayudado el compararme con los demás. Lamentablemente, esa verdad me ha hecho sentir envidia por las vidas de las personas a quienes parece que todo les va bien —tienen buenos matrimonios, hijos bien educados, trabajos estables, actitudes positivas. Observo lo bien que viven, y me pregunto por qué no puedo ser como ellos.
            Qué bueno debe ser sentirse así, sin grandes preocupaciones o dudas, sin pecados secretos carcomiéndonos el corazón, sin días y noches clamando a Dios con preguntas y recibiendo como respuesta un silencio aterrador.

Cruzando de lo imposible a lo posible

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El mover de Dios en nuestra vida es posible si nos
atrevemos a creer

Fernando Alexis Jiménez
“Los dos cieguitos del camino”.  Eran la referencia de todos cada mañana, al mediodía o cuando amenazaba lluvia: “Pobrecitos, quizá se van a mojar”. Incluso alguien recordaba de las maldades de los chicos, al esconder su manta o las sandalias de los dos pobres hombres a los que les unió un denominador común: la imposibilidad de ver.

Cierto día escucharon que Jesús se acercaba a la ciudad. “Es un milagrero”, dijo uno. “Dicen que es el Mesías”, comentó el otro. Y esas palabras que intercambiaron, alimentaron la esperanza de poder dejar de lado las sombras de la ceguera. “¿Y qué si le pedimos que nos de la vista? Nada perdonemos. Nadie nos ha podido ayudar y sin duda, no podrán hacerlo. Quizá aquél hombre pueda hacerlo”, concluyó uno de ellos incorporándose del suelo y animando a su compañero para ir en búsqueda de Aquél de quien tanto se hablaba en las calles y en los caminos.

Caminando en la cuerda floja hacia grandes metas

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Nicolás atravesó el gran cañón, sobre la cuerda floja,
mientras pedía a Dios en oración su protección

Fernando Alexis Jiménez
E
l 23 de junio de 2013, Nicolás Wallenda, conocido como “El rey de la cuerda floja” o simplemente Nick, rompió un nuevo record Guinnes al desafiará a la muerte cruzando el Cañón del Colorado sin utilizar redes, arnés o protección alguna.

Su acto artístico sin precedentes se realizó a 1.500 pies por encima del “Little Colorado River” (una altura superior a la del edificio Empire State). No es algo nuevo. Ya en el 2012, Wallenda se convirtió en la primera persona en caminar la cuerda floja sobre las Cataratas del Niágara.

Cuatro principios para perseverar en la fe

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¿Cree imposible perseverar en la fe?


Fernando Alexis Jiménez
E
s el único atleta del mundo que siempre llega último, pero lo hace con una enorme sonrisa en su rostro.  ¿La razón? Rick Van Beek ha participado en 50 triatlones con su hijita Maddy, de 11 años, quien padece de parálisis cerebral. La lleva en un tricilo y, de ser un competidor anónimo saltó a los diarios y revistas como ejemplo vívido de convencimiento, compromiso y perseverancia.

•          Ella es mi corazón y soy sus brazos y sus piernas; por eso participo en las competencias--, respondió tranquilamente a la respuesta de por qué lo hacía.

Todo comenzó en el 2008 cuando Rick tenía muchos padecimientos por el sobrepeso y su adicción al cigarro. Cuando decidió correr, su hijita lo seguía con la mirada y él comprendió que le gustaba verlo. En adelante iba con ella siempre.
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