Acérquese más y más a Dios en oración

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Debemos desarrollar intimidad con Dios a través
de la oración

Con frecuencia olvidamos que en el ámbito espiritual tenemos a disposición tres fundamentos para la victoria: la oración, el estudio sistemático de la Biblia y la fidelidad en seguir al Señor Jesús. Ahora sin nos enfocamos específicamente en el tema de la oración, ¿Cuál es en sus propias palabras el significado de orar?¿Qué significa para usted y para su vida la oración?
            Es probable que tenga  las ideas preconcebidas que nos forjaron desde la iglesia tradicional a la que asistía, en la cual orar era una concatenación de frases, muchas veces sin mayor trascendencia para nosotros, conocidas como oraciones, novenas y letanías. Al respecto el Señor Jesús fue muy claro en señalar: “Y orando, no uséis de vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería, serán oídos. No os hagáis, pues, semejante a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que  vosotros se lo pidáis.”(Mateo 6:7, 8).

¿Qué es orar en el Espíritu?

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Dios desea que profundicemos en la oración

Fernando Alexis Jiménez
Cuando comenzamos a desarrollar intimidad con Dios, avanzamos significativamente en el proceso de orar y tener comunicación con Él. Es un nivel al que todos deseamos llegar. ¿Se logra rápidamente? El interrogante tiene dos respuestas: La primera que sí es posible, y la segunda, que esa posibilidad está ligada al grado de dependencia que desarrollamos de nuestro amado Padre celestial.
El apóstol Pablo, uno de los más grandes discipuladores y apóstoles de todos los tiempos, lo describe en la carta que dirige a los creyentes de Corinto: “¿Qué pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.”( 1 Corintios 14:15 )
Observe cuidadosamente que hay dos componentes en esta instrucción: La primera, orar en el espíritu—que es un diálogo directo con Dios—y la segunda, que orar en ese grado de intimidad con el Señor no nos exime de ser conscientes de lo que decimos.

Cinco pasos para una oración de poder

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Por Fernando Alexis Jiménez
Si usted le pregunta a cualquier persona, de la religión que sea, si sabe lo que es orar, le responderá que sí. Si avanza un poco más y le interroga respecto a por qué y para qué orar, es probable que comience a tartamudear y si llega al último nivel y le sondea respecto a cuánto tiempo pasa orando, lo más probable es que le dirá que muy poco o nada. “Cuando me acuerdo”, fe lo que dijeron varias personas en una encuesta que realizamos hace pocos días.
La oración es una de las prácticas que más se menciona cuando alguien habla sobre espiritualidad. Lamentablemente es muy poco lo que se practica, y más cuando se trata del pueblo cristiano. Es más, usted, ¿pasa tiempo en oración?
                Leí una reflexión de Myles Munroe que comparto con usted: “La verdadera pregunta no es si la oración es válida o no, sino más bien, ¿entendemos el arte de orar y conocemos cómo funciona? Comencemos haciendo un viaje a la tierra de la duda, deshaciéndonos del escepticismo y activando el más maravilloso poder que todo ser humano pose: el poder para influir en la tierra desde el cielo por medio de la oración”(Myles Munroe. “Entendiendo el propósito y el poder de la oración”. 2013. Whitaker House editores. Pg. 10)

El reto de orar a Dios

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Es tiempo de emprender la búsqueda de Dios en oración

Por Fernando Alexis Jiménez

Orar a Dios constituye un verdadero reto. Y le digo que un reto porque en una sociedad como la nuestra, carente de principios y valores, el que haya alguien convencido de la respuesta a su clamor, es difícil de encontrar.

Impactando el mundo espiritual desde la dimensión espiritual con oración

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El mundo espiritual impacta el mundo material cuando oramos
Fernando Alexis Jiménez

Si usted le pregunta a cualquier persona, de la religión que sea, si sabe lo que es orar, le responderá que sí. Si avanza un poco más y le interroga respecto a por qué y para qué orar, es probable que comience a tartamudear y si llega al último nivel y le sondea respecto a cuánto tiempo pasa orando, lo más probable es que le dirá que muy poco o nada. “Cuando me acuerdo”, fe lo que dijeron varias personas en una encuesta que realizamos hace pocos días.

La oración es una de las prácticas que más se menciona cuando alguien habla sobre espiritualidad. Lamentablemente es muy poco lo que se practica, y más cuando se trata del pueblo cristiano. Es más, usted, ¿pasa tiempo en oración?

Desarrollar intimidad con Dios, ¿Por qué y para qué?

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Es esencial desarrollar intimidad con Dios
 Con frecuencia encuentro personas que creen haber cumplido en su relación con Dios simplemente por asistir a los cultos, ofrendar para el Reino y leer uno que otro capítulo de la Biblia. ¡Tremendo error! No se concibe un cristiano que no pase tiempo en oración y no se pensar tampoco que un discípulo del Señor Jesús no experimente crecimiento en la intimidad con Dios. Tiempo y crecimiento en el Señor, son dos asuntos que van de la mano.
            Es aquí donde cabe recordar lo que anotaba Reuber Archer Torrey: “Todos los hombres poderosos de Dios fuera de los que menciona la Biblia han sido hombres de oración. Han sido diferentes entre sí en muchas cosas, pero en esto han sido iguales: en la oración.”(Reuber Archer Torrey. “Cómo orar”. Editorial Peniel. Argentina. 2013. Pg. 12)

¿Qué estorba su vida espiritual?

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Identifica qué afecta tu vida de oración

¿Por qué motivos debemos orar? Una pregunta de suma importancia. Si bien es cierto, en la Escritura encontramos que Dios conoce cuáles son nuestras necesidades, no estamos exentos de ser específicos en nuestras oraciones. Pueden ser por crecimiento espiritual, salud, provisión financiera, paz para nuestro ser, la conversión de un familiar y que el Señor te revele cuál es Su plan para tu vida, entre otras.
            Comenzar y terminar nuestra jornada, prendidos de la mano de Dios en oración, nos asegura dar pasos de victoria, como nos enseñó Jesús el Señor con su ejemplo: “En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo”(Mateo 14:22, 23).

Dependiendo de Dios en oración

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¿Estàs en Crisis? Es tiempo de buscar a Dios...


Por Fernando Alexis Jiménez

Desconozco cuántas veces ha cometido errores por decisiones equivocadas. En mi caso han sido muchas las veces que fallé al inclinarme por un negocio, un viaje o simplemente una compra doméstica. Minutos, horas o días después me arrepentí. ¡No había nada qué hacer!
Lo más probable es que a todos nos ha ocurrido lo mismo. Nos dejamos guiar por amistades o quizá un promotor comercial. Nos pintan un panorama alentador, que promete mucho. Llegado el momento comprendemos la magnitud del equívoco.

Aprendemos a orar con el Maestro de maestros

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Dios nos enseña a orar  como debemos


Por Fernando Alexis Jiménez

Cuando procuramos aprender cómo orar adecuadamente, y más si estamos desarrollando algún ministerio en la extensión del Reino de Dios, debemos acudir al ejemplo que nos brinda el Señor Jesús y que se consigna en los Evangelios.
Una buena sugerencia es que tome la Biblia y comenzando desde Mateo hasta concluir en Juan, resalte con colores cada uno de los pasajes donde se habla de la oración y de algo que era una disciplina diaria en el Señor Jesús: Orar.

Renueve su espiritualidad de oración

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Dios desea que experimentemos crecimiento
Por Fernando Alexis Jiménez

Sobre la oración se ha escrito mucho. Basta que vaya a una librería cristiana para que pueda apreciar la infinidad de títulos y de autores que versan sobre cómo orar y las estrategias para ser eficaces cuando vamos a la Presencia de Dios. Ahora, ¿realmente sirven todos esos textos? Sin duda que sí, entonces, ¿por qué nos avanzamos? Porque hay una enorme brecha entre conocer cómo y vivir el cómo.
Hasta tanto logremos superar esa brecha, probablemente no daremos pasos sólidos para experimentar crecimiento en nuestra espiritualidad. De lo contrario, sin duda, nos moveremos en un desasosiego permanente, sin poder llenar el vacío que representa no poder sostener una relación íntima y edificante con el Dador de la vida.

Vida victoriosa a través de la oración

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Dios nos ayuda a crecer en la oración


Fernando Alexis Jiménez
Sobre la oración se ha escrito mucho. Basta que vaya a una librería cristiana para que pueda apreciar la infinidad de títulos y de autores que versan sobre cómo orar y las estrategias para ser eficaces cuando vamos a la Presencia de Dios. Ahora, ¿realmente sirven todos esos textos? Sin duda que sí, entonces, ¿por qué nos avanzamos? Porque hay una enorme brecha entre conocer cómo y vivir el cómo.

Hasta tanto logremos superar esa brecha, probablemente no daremos pasos sólidos para experimentar crecimiento en nuestra espiritualidad. De lo contrario, sin duda, nos moveremos en un desasosiego permanente, sin poder llenar el vacío que representa no poder sostener una relación íntima y edificante con el Dador de la vida.

Si ha caminado por ese sendero de búsqueda que parece interminable y a primera vista se aprecia que se pierde en un horizonte lejano, llegó al lugar apropiado.

Viva cada instante, pero en las manos de Dios

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Dios nos llama a vivir cada instante en victoria

Fernando Alexis Jiménez 

¿Les conté alguna vez que en cierta ocasión casi me deja el avión por cuestión de segundos? Debía viajar a Bogotá, en Colombia, y por ese ir y venir con afanes, dejé los documentos. Me percaté del olvido estando en el aeropuerto. Sólo quedaba una hora para traerlos. Quien me acompaña se regresó a la oficina, atravesando raudo en el auto toda la ciudad.

Por mi parte, no hacía otra cosa que mirar el reloj. Los minutos transcurrían más rápido de lo que hubiera querido. El segundero le iba pisando los talones al minutero y pronto el espacio se iba agotando. Pronto estaba a las puertas de abordar, en el límite. La funcionaria de la aerolínea llamaba a embarcar.

Y justo cuando estaba llegando a la frontera de lo inevitable, llegó el mensajero con los documentos. ¡Pude registrarme y recibir los tiquetes! Llegué a la aeronave cuando estaban por cerrar la puerta.

¿Le ha ocurrido alguna vez? Probablemente. Creo que a todos nos ha ocurrido. El mayor problema es que andamos de aquí para allá, corriendo, sin darnos cuenta que poco a poco el tiempo transcurre y nada sacamos con el afán.

Hace siglos el autor sagrado compuso unas líneas que toman particular vigencia hoy: En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.”(Salmo 31:15)

Dios tiene el control de absolutamente todo cuanto nos ocurre, y sabe qué nos conviene y qué no. Por ese motivo lo mejor que deberíamos hacer cada día, es someter en Sus poderosas manos nuestra vida, nuestros planes y nuestros proyectos; ligado a esa decisión, aprender a esperar en Dios. Esperar Su tiempo.

Otro elemento que debemos aplicar en nuestra existencia es vivir el presente; nos evita estar atados al pasado o morir pensando en lo que ocurrirá mañana.

Precisamente tengo en mis manos la cita de un libro que leí, en la cual el teólogo jesuita, Anthony de Mello, hace una muy buena reflexión que comparto con ustedes: “La inmensa mayoría de personas viven excesivamente en sus cabezas tienen en cuenta los pensamientos y fantasías que emergen en ella pero no son muy poco conscientes de la actividad de sus sentidos. Por esta forma de proceder, rara vez viven en el momento presente. Por esta forma de proceder rara vez viven en el momento presente. Casi siempre se sitúan en el pasado o en el futuro. En el pasado lamentando viejos errores, sintiéndose culpables de antiguos pecados, complaciéndose morosamente en triunfos pasados, recordando injurias que alguna persona les causó. O en el futuro, temiendo posibles calamidades y desgracias, anticipando futuras alegrías o soñando con acontecimientos venideros.”(Anthony de Mello. “Sadhana, un camino de oración”. Editorial “Sal Terrae”. 2006. España. Pg. 16)

Vivir el presente, el ahora, sin afanes, confiando en Dios. No seguir atados al ayer ni lo que vendrá. Sólo el Presente, pero en Dios, disfrutando cada instante. ¿Podríamos hacerlo? Estoy seguro que sí, y nos ahorraría dolores de cabeza. Basta con decidirnos a vivir el momento y dejar atrás las preocupaciones. El Dios de poder en el que hemos creído, desea ayudarnos.


Si no ha recibido a Jesucristo en su corazón, hoy es el día para que lo haga. Puedo asegurarle que no se arrepentirá. Prendidos de la mano de Jesucristo llegamos siempre a nuevos niveles de crecimiento personal y espiritual. Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo. No se arrepentirá.

Léanos en www.mensajerodelapalabra.com y www.guerraespiritual.org 

No se desanime, Dios responde a su tiempo

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Es tiempo de orar por nuestra relación familiar


Fernando Alexis Jiménez
Oró no una sino muchas veces. Anhelaba que su esposo, Alberto, dejara de beber. Al evaluar una y otra vez en la soledad de su habitación, en qué se había convertido su marido, rememoraba con nostalgia cuando lo conoció saliendo de la empresa un martes al caer la tarde.
Era alto, apuesto y la cortejó con una frase que le impactó. Ella se limitó a sonreír pero, al día siguiente, esperaba encontrarlo de nuevo. Y ahí estaba él, como siempre, sonriente…

El Reino de Dios, los milagros y la Oración

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Es tiempo de movernos en la dimensión de los
milagros de Dios

Fernando Alexis Jiménez
La caída por las escaleras se produjo cuando sus hijos la visitaban en casa, un domingo en la tarde.  La conversación que había transcurrido agradable, recordando hechos anecdóticos de la niñez, de pronto se convirtió en una escena que jamás podrían olvidar. La mujer, de setenta años, se desplomó y rodó por los escalones. Fue en vano que corrieran en procura de evitar que se siguiera haciendo más daño.

El drama que se produjo a partir de ese momento sólo podrían describirlo quienes lo protagonizaron. Pasaron varios días en vilo, atentos a las informaciones fragmentarias que les suministraban los médicos especialistas de la unidad de cuidados intensivos de la clínica en la que la recluyeron.

¿Por qué preocuparnos si podemos orar?

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Dios siempre está atento a nuestras oraciones


Iba de camino a  casa, pero justo cuando estaba cerca del apartamento—a dos cuadras para ser más exactos--, recordó que no traía el pan para el desayuno. Su esposa insistió varias veces sobre el asunto. “De camino a casa, tráelo. No lo olvides, querido”, le dijo, enfatizando las tres palabras que ahora le inquietaban: “No lo olvides…”

Detuvo el auto en una bahía cercana. Eran pasadas las nueve de la noche. ¿Regresaría al Centro Comercial? Realmente estaba cansado. Lo que le inquietaba era la reacción de su esposa. Se pondría molesta. Quería enfrentar un choque aquella ocasión. Estaba cansado y decidió seguir adelante.

¡Cambie su dinámica de oración!

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Es tiempo de buscar a Dios en este día...

Fernando Alexis Jiménez
Se averió el auto. Justo cuando Jairo atravesaba una avenida transitada de la ciudad. Los otros autos pasaban raudos y hacían sonar la bocina. No faltó quien le llamara “aprendiz”, y la señora malhumorada que le hizo una seña grosera con la mano. El hombre estaba furioso. Si no fuera porque le veían, de buena gana habría agarrado los neumáticos del carro a puntapiés.

Si oramos, en Dios encontramos fortaleza

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Con Dios somos equipo para resolver los problemas

Fernando Alexis Jiménez
¿Qué representa para un hombre pasar de la victoria a la más profunda derrota en cuestión de segundos, minutos o quizá horas? Sin duda es el anticipo de una crisis que marca su vida. Son situaciones que todos hemos pasado o, probablemente, estamos a las puertas de enfrentar. Las dificultades no son propias de aquellos que no tienen a Dios en su vida; los cristianos las enfrentamos y, si no estamos preparados y las afrontamos en nuestras fuerzas, podemos desestabilizarnos fácilmente.

Pedir a Dios en oración para recibir que ocurra lo imposible

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Dios se mueve en la vida de quienes se atreven a creer

Fernando Alexis Jiménez
Cuando oramos a Dios, sin duda lo hacemos porque deseamos que algo ocurra. Esa motivación que nace en lo íntimo de nuestro ser es la razón por la cual millares de hombres y mujeres se acercan al Señor. Quieren que se produzca –en la dimensión física—un cambio que puede ser llevar a la dimensión de lo posible, aquello que humanamente resulta imposible.
            Ahora, una pregunta que sin duda se formula es: ¿por qué hay algunas oraciones que no reciben respuesta?
            Para despejar ese interrogante es esencial tener en cuenta que cuando nos movemos y obramos en fe, honramos a Dios. Si deseamos ver milagros, es necesario que en nuestro ser haya fe. Creer, romper toda lógica humana, ver posible lo que el mundo considera imposible.

¿Por qué es importante el ayuno en la vida del cristiano?

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El ayuno nos permite tener la intimidad
que anhelamos con Dios

Fernando Alexis Jiménez
¿Se ha encontrado alguna vez en una situación en la que—humanamente—no sabía qué decisión tomar? Es comparable a encontrarse en un camino que, sorpresivamente se bifurca y no hay cerca de nosotros que nos pueda indicar en qué dirección orientarnos. Todos alguna vez, en un momento específico, hemos experimentado esta incertidumbre. Lo grave del asunto es que, generalmente, siempre tomamos la decisión equivocada.

Nehemías, uno de los hombres de mayor significación en la historia de Israel, se encontraba sirviendo en la corte real –a muchos kilómetros de Jerusalén y bajo un gobierno distinto al de su país--, cuando recibió la noticia de que la capital de su Nación se encontraba en ruinas.

¿Qué hacer?¿Cómo abordar al rey para asumir la tarea de reconstruir los muros?¿Cuál sería la estrategia para derribar los obstáculos?¿Cómo financiar un proyecto de dimensiones tan grandes?

¿Qué hacer si se me dificulta orar?

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Desarrolle una disciplina diaria de oración


Fernando Alexis Jiménez
¿Cuál es el paso más importante de un hombre o una mujer comprometidos con el Reino de Dios? Su vida devocional diaria. Es uno de los procesos más complejos porque quizá nos gusta leer las Escrituras, ver buenos vídeos cristianos, asistir a la congregación, pero reconozcámoslo: a muchos se nos dificulta la oración.
Probablemente no es su caso, o por el contrario, forma parte del ejército de millares de personas en todo el mundo—de todos los países, etnias y lenguas—que reconocen la prevención que tienen frente a temas relacionados con la oración. “Si me desvelo, el mejor remedio para conciliar de nuevo el sueño, es orar.”, dijo una mujer sincera, reconociendo que le resultaba complicado apartar tiempo para hablar con el Señor.
(C) Fernando Alexis Jiménez - Llàmenos (0057)317-4913705 - Escríbanos webestudiosbiblicos@gmail.com. Con la tecnología de Blogger.