Descubra cómo dominar sobre las emociones negativas

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No permita que lo gobiernen emociones negativas que destruyen su vida y a su familia

Por Fernando Alexis Jiménez

Ricardo se enojó tanto porque un guarda de tránsito le expidió un comparendo, que decidió agarrar el auto a puntapies. Estaba incontrolable. Incluso ofendió a los agentes pese a los ruegos de su esposa para que se calmara. Laura, en otro lugar de la ciudad, se llenó de ira con su marido porque no cortó el cesped del antejardín el fin de semana. Le gritó todo tipo de improperios. Incluso le dijo que se fuera de casa. Una hora después, cuanto retomó la calma, estaba llamándolo desesperada al teléfono celular para pedirle perdón.

Dialogar, principio para fortalecer relaciones humanas

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Dios nos hace victoriosos cuando depositamos nuestra confianza en Él como familia
© Fernando Alexis Jiménez
Carlos cerró la puerta visiblemente disgustado. Iba de camino al trabajo, pero contrariado. Aquella discusión con su esposa le hizo pensar que hablaban idiomas diferentes. Es cierto, reaccionó con rabia; pero ella no colaboró mucho, porque también vociferó. Mientras conducía el autor se preguntaba: ¿Por qué otras personas pareciera que se entienden bien y nosotros cada diálogo que iniciamos termina en discusión?

Su familia merece que edifique sanas relaciones familiares

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El diálogo y la oración nos ayuda a construir familias sólidas
© Fernando Alexis Jiménez

Cuando Laura y Camilo eran novios, eran un dechado permanente de amor. Sus allegados en la Universidad se quejaban de sus constantes arrumacos y besuqueos, sin importarles quién estuviera cerca. Ella era muy cariñosa: Le abrazaba, rodeaba su cintura y le sonreía constantemente; él le regalaba rosas, esquelas amorosas y chocolates. Eran la pareja perfecta. Pero dos años después de casados, cuando su primer hijo, convirtieron el hogar en un infierno.

Es hora de mostrar el amor que siente por su familia

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Es tiempo de afianzar las relaciones interpersonales en familia
Por Fernando Alexis Jiménez

Si hay un problema que se ha tornado común a los matrimonios, es que esposos y esposas se quejan de no recibir demostraciones de amor por parte de su pareja. “Ya no me quiera”, se lamentan ellas y, ellos—por su parte—consideran que en muchos casos las demostraciones afectivas son parte del pasado, que se quedaron en los recuerdos del noviazgo.

Apliquemos sanos principios de liderazgo familiar

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Los sanos principios deben gobernar nuestra familia
Por Fernando Alexis Jiménez

Si tomamos la decisión de redefinir el concepto de liderazgo familiar, es necesario aplicar principios que orienten al cónyuge y a los hijos, que les brinden seguridad, que les ofrezcan la certeza de que sus inquietudes serán escuchadas y que nuevos motivos de intranquilidad no solo serán escuchados sino también atendidas oportunamente.

                En familia todos se sirven mutuamente. Todos son valiosos. El apoyo de unos a otros reviste importancia. Todos hacen parte de un engranaje. Si falta uno, la maquinaria dejará de funcionar.

Estrategias para evitar el divorcio

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Es tiempo de buscar alternativas ante la amenaza del divorcio

El crecimiento de las separaciones dispara las alarmas de una sociedad como la nuestra en la que millares de niños y niñas deben enfrentar cada año la disyuntiva de con quién me voy: ¿Con mi papá o mi mamá? A ellos se les conoce como los “hijos del divorcio”. Tras la decisión de ir cada cónyuge por su lado, los hijos e hijas crecen en medio de enormes problemas de inseguridad, agresividad, sensación de rechazo, inconformidad y desconfianza.
            ¿Qué hacer? El camino se enfoca en dos direcciones: La primera permitir que Dios sea quien gobierne la relación de pareja, y la segunda, procurar la resolución de los conflictos haciendo acopio del más fuerte cimiento: el amor, seguido de otros ingredientes fundamentales: Tolerancia, comprensión, renuncia al orgullo y diálogo.

Usted puede marcar la diferencia allí donde se encuentra

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Estamos llamados a marcar la diferencia donde
quiera que nos encontremos
Fernando Alexis Jiménez

Marcar la diferencia. Una frase corta pero impactante. Léala de nuevo por favor. Ahora, ubicado frente a esas pocas palabras, pregúntese: ¿Estoy marcando la diferencia allí donde me desenvuelvo? ¿Qué tal en el primer círculo de influencia que usted tiene, su familia?¿Está impactando a su cónyuge con sus acciones o por el contrario, está minando la relación de pareja con su mal comportamiento?¿Está edificando hijos vencedores en medio de una sociedad en crisis? Y, ¡qué tal el lugar de trabajo! ¿Es usted de los mejores empleados o, por el contrario, el tipo de compañeros que todos quieren evitar?
            Plegarnos a la rutina, a lo que hace la mayoría, dejarnos arrastrar por lo que hacen todos sin pensar por qué o para qué, es un grave error. Puedo asegurarle que esas personas, al término de sus vidas, descubrirán que su existencia jamás tuvo propósito. Vivieron simplemente por vivir, en otras palabras, sobrevivieron.
           

Controle sus emociones y no hiera a su familia

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Es importante controlar nuestras reacciones con el cónyuge y los hijos

La relación de pareja y el interactuar diario con los hijos están expuestos a múltiples enemigos: las diferencias de criterio que no se manejan adecuadamente, la rutina, las heridas emocionales sin sanar, diferencias culturales, religiosas o en la forma de concebir la vida, el mal manejo que damos a nuestras emociones, y una sucesión de factores que en cada hogar pueden ser diferentes pero convergen en un común denominador: Cuando se va perdiendo el amor y los choques parecen ser irreconciliables, se piensa en la separación.

Busque en Dios soluciones a la crisis matrimonial

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Dios desea que procuremos la unidad familiar y no el divorcio

Fernando Alexis Jiménez

Dios creó la familia. Él sabe todo acerca de sus conflictos pero también, de las soluciones. Él es el Hacedor y en la Biblia, entregó un manual para encontrar respuestas a todos los interrogantes y dificultades que nos asaltan. Procurar soluciones aparte de Él es tropezar con enormes barreras e incrementar el nivel de los conflictos.

Dios nos llama a experimentar una vida plena

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Dios permite que experimentemos una vida plena
Fernando Alexis Jiménez

¿Les conté alguna vez que en cierta ocasión casi me deja el avión por cuestión de segundos? Debía viajar a Bogotá, en Colombia, y por ese ir y venir con afanes, dejé los documentos. Me percaté del olvido estando en el aeropuerto. Sólo quedaba una hora para traerlos. Quien me acompaña se regresó a la oficina, atravesando raudo en el auto toda la ciudad.
Por mi parte, no hacía otra cosa que mirar el reloj. Los minutos transcurrían más rápido de lo que hubiera querido. El segundero le iba pisando los talones al minutero y pronto el espacio se iba agotando. Pronto estaba a las puertas de abordar, en el límite. La funcionaria de la aerolínea llamaba a embarcar.
Y justo cuando estaba llegando a la frontera de lo inevitable, llegó el mensajero con los documentos. ¡Pude registrarme y recibir los tiquetes! Llegué a la aeronave cuando estaban por cerrar la puerta.
¿Le ha ocurrido alguna vez? Probablemente. Creo que a todos nos ha ocurrido. El mayor problema es que andamos de aquí para allá, corriendo, sin darnos cuenta que poco a poco el tiempo transcurre y nada sacamos con el afán.
Hace siglos el autor sagrado compuso unas líneas que toman particular vigencia hoy: “En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.”(Salmo 31:15)
Dios tiene el control de absolutamente todo cuanto nos ocurre, y sabe qué nos conviene y qué no. Por ese motivo lo mejor que deberíamos hacer cada día, es someter en Sus poderosas manos nuestra vida, nuestros planes y nuestros proyectos; ligado a esa decisión, aprender a esperar en Dios. Esperar Su tiempo.
Otro elemento que debemos aplicar en nuestra existencia es vivir el presente; nos evita estar atados al pasado o morir pensando en lo que ocurrirá mañana.
Precisamente tengo en mis manos la cita de un libro que leí, en la cual el teólogo jesuita, Anthony de Mello, hace una muy buena reflexión que comparto con ustedes: “La inmensa mayoría de personas viven excesivamente en sus cabezas tienen en cuenta los pensamientos y fantasías que emergen en ella pero no son muy poco conscientes de la actividad de sus sentidos. Por esta forma de proceder, rara vez viven en el momento presente. Por esta forma de proceder rara vez viven en el momento presente. Casi siempre se sitúan en el pasado o en el futuro. En el pasado lamentando viejos errores, sintiéndose culpables de antiguos pecados, complaciéndose morosamente en triunfos pasados, recordando injurias que alguna persona les causó. O en el futuro, temiendo posibles calamidades y desgracias, anticipando futuras alegrías o soñando con acontecimientos venideros.”(Anthony de Mello. “Sadhana, un camino de oración”. Editorial “Sal Terrae”. 2006. España. Pg. 16)
Vivir el presente, el ahora, sin afanes, confiando en Dios. No seguir atados al ayer ni lo que vendrá. Sólo el Presente, pero en Dios, disfrutando cada instante. ¿Podríamos hacerlo? Estoy seguro que sí, y nos ahorraría dolores de cabeza. Basta con decidirnos a vivir el momento y dejar atrás las preocupaciones. El Dios de poder en el que hemos creído, desea ayudarnos.
Si no ha recibido a Jesucristo en su corazón, hoy es el día para que lo haga. Puedo asegurarle que no se arrepentirá. Prendidos de la mano de Jesucristo llegamos siempre a nuevos niveles de crecimiento personal y espiritual. Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo. No se arrepentirá.
Léanos en www.mensajerodelapalabra.com y www.bosquejosparasermones.com

Cultive la felicidad en su vida y la de otras personas

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Contagie a otros de la felicidad


Abrí esta mañana el diario, antes de salir rumbo a la oficina. Un día de rutina. No obstante, debajo de las noticias de primera plana, una fotografía. Es una pareja sonriente caminando por la playa. Una leyenda señala: “Sea feliz. Venga a la playa y aproveche las vacaciones”.

Le pregunto: ¿Acaso ir a la playa es el único camino para ser feliz?¿Y qué si estando junto al mar, con hermosos atardeceres y olor a sal y agua salada, con huellas sobre la arena que se pierden en el infinito, pillo un resfriado. Y no puedo seguir disfrutando mar, sol y playa. ¿Se perdió la felicidad o al menos lo que creo que debería motivarla? Por cierto q              ue no.

Aprenda a reaccionar para no herir a otras personas

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Con ayuda de Dios podemos cambiar nuestras reacciones


Sí, era uno de los líderes de jóvenes más competentes, dinámicos y creativos que he conocido. Guillermo era esa clase de líder cristiano que muchos desean ser. Llegó bastante agitado un sábado al caer la tarde, justo cuando nos aprestábamos a iniciar un servicio juvenil en la Iglesia. “Dañé un auto con el casco protector”, me dijo, sin más. “Reconozco que fue una locura, pero no me explico por qué reaccioné así”, explicó.
Venía algo apurado para el templo, en su pequeña motocicleta, cuando alguien le cerró el paso con su auto, en una avenida transitada. Logró arrimarse a la orilla. El conductor del vehículo también se detuvo. Guillermo, sin pensarlo dos veces, gritó unas cuantas palabrotas y se fue contra el carro con su caso. Golpeó varias veces. Le hizo abolladuras en varias partes. Reparar los daños costaba alrededor de 300 dólares…

Es hora de hacer un alto en el camino

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Dios no quiere para usted una vida fracasada


Fernando Alexis Jiménez
Mario detuvo el auto a un lado de la vía. Comenzaba a amanecer sobre ciudad de México. El espectáculo que ofrecía la transición entre la densa oscuridad y la tenue luz que iba ganando espacio en el cielo, le pareció una escena única e irrepetible. El efecto del alcohol había comenzado a desaparecer del todo. Había conducido varias horas sin rumbo fijo. Era el tercer día de estar sin su familia. Laura lo había abandonado llevándose consigo a los dos niños pequeños. ¡Estaba destruido!

Lanzarse a una espiral sin fondo comenzó el día que llegó una empleada nueva a la empresa. Era cristiano. Llevaba doce años de casado y creía que ahora, cuando todo iba bien y se avecinaba un ascenso profesional en la empresa, estaba en camino a la realización personal. “Todo se lo debo a Dios”, solía repetir.

Los coqueteos de la mujer al principio le incomodaron, pero terminó por aceptarlos y sutilmente pasó de ser fiel a su esposa, a un hombre que sentía el orgullo de ser todavía atractivo. Recuerda que salieron dos veces a almorzar. El primer día le pareció terrible, por su condición de creyente. En la segunda ocasión, le sonaba algo normal. En las siguientes citas, estaba pensando si acaso no sería la voluntad de Dios que conociera a esta joven. Satanás estaba confundiendo su mente.

Cambiar yo, para que cambie el mundo

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Dios nos asegura unidad y solidez en la familia


Fernando Alexis Jiménez
En una reciente reunión se quejaba una atribulada madre sobre el comportamiento de su hijo. Apenas comenzó a involucrarse con nuevos amigos, fuera de su círculo de personas creyentes, experimentó cambios: bebía licor, fumaba marihuana y—estaba segura—había caído en fornicación. ¿Todavía se puede hacer algo?

Le explicamos todos que sí, que era posible hacer algo. Es un proceso que comienza con nuestra propia transformación al rendirnos a Dios, y que prosigue toda la vida, al vivenciar nuestra fe en Cristo llevando ejemplo al cónyuge y a los hijos. Es una forma de vivir que necesariamente impacta y trae cambios a todos.

Nacimos para ser triunfadores a nivel personal y familiar

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En Dios somos más que vencedores

Fernando Alexis Jiménez
Perdedor o ganador. Dos palabras únicamente. Léalas con detenimiento. Ahora ubíquese en uno de los dos meridianos: ¿Es usted un perdedor o, por el contrario, un ganador? Nadie más que usted tiene la respuesta, pero al mismo tiempo, la responsabilidad por la condición en la que se encuentre.
            Piense por un instante en el enorme número de personas con las que usted interactúa diariamente. Su mente gira alrededor del fracaso; sus palabras hablan de derrota; sus pensamientos se inclinan a la frustración. ¿La razón? Desde lo más íntimo de su ser se prepararon para estar en el suelo, para nunca dar pasos de victoria. Son perdedores por naturaleza.

De perdedores a ganadores con ayuda de Dios

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Podemos pasar de la derrota a la victoria

Fernando Alexis Jiménez
José Leep arroja la pelota un metro adelante de él, impulsa su silla de ruedas con las manos y la recupera; lo cercan sus contrincantes, choca y se cae de lado. Se levanta, apoyado con la mano derecha, sin mucho esfuerzo –la silla parece una extensión de su cuerpo– y logra escabullirse. En 20 segundos llega al otro lado de la cancha. Lanza. Encesta. La tribuna se levanta, aplaude, grita. Ocurrió en el partido entre Colombia y Argentina durante la Copa América de Baloncesto sobre Silla de Ruedas realizado en Bogotá durante el 2013 que congregó a120 deportistas de 10 países
            José Leep, de 30 años, es el armador de la selección colombiana, una de las estrellas. Nació en zona rural de Ocaña (Norte de Santander), donde hace 25 años perdió ambas piernas al quedar atrapado en una avalancha de tierra. Toda su familia murió en ese accidente y él fue adoptado por una pareja estadounidense. Años más tarde sus nuevos padres lo vincularon a una escuela deportiva donde aprendió a nadar y, luego, a jugar baloncesto.

Caminando hacia la realización plena

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No podemos seguir viviendo bajo ataduras del mundo

Fernando Alexis Jiménez
S
olo cuando llegó a viejo, a las puertas de partir a la eternidad pero con la indeclinable decisión de seguir leyendo hasta que pudiera ver, Raúl pudo decirme una tarde --en su melancólica y solitaria habitación, en Santiago de Cali--, que había alcanzado madurez personal y espiritual.

--Ahora sí creo que puedo irme—dijo--. He aprendido a llevarme bien con Dios y con quienes me rodean—y acto seguido me mostró las fotografías recién tomadas de sus hijos y de sus nietos--: Por ejemplo, ya no peleo con ellos –los señaló en la gráfica—y con éste, el más pequeño de todos ¿lo ve?, he aprendido a comunicarme porque no niego que hasta hace un tiempo me impacientaban los niños--.

(C) Fernando Alexis Jiménez - Llàmenos (0057)317-4913705 - Escríbanos webestudiosbiblicos@gmail.com. Con la tecnología de Blogger.