Estamos llamados a satisfacer las necesidades básicas del cónyuge

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Cuando surgen dificultades, hay que dialogarlas en pareja con ayuda de Dios
Por Fernando Alexis Jiménez

Las ciudades encierran sus propias historias. Unas son dramáticas y otras ejemplarizantes en medio del enorme abanico de posibilidades que se ofrecen. Un caso que llamó poderosamente la atención en Colombia fue la de dos personas adultas, de casi 90 años. Esposos por más de 70 años. Pese a su avanzada edad, se cuidan amorosamente el uno al otro. “No podría concebir la vida sin mi esposa”, dijo él al tiempo que ella corresponde a su amor, brindándole los cuidados que están a su alcance. “Él ha sido muy especial conmigo durante todo este tiempo”, explicó la mujer.

Cuando procuramos satisfacer las necesidades del otro, dejando de lado el orgullo y el egoísmo, sentamos las bases para que la relación crezca.

El apóstol Pedro abordó el asunto, a grandes rasgos, cuando escribió a los creyentes del primer siglo: “De la misma manera, ustedes esposas, tienen que aceptar la autoridad de sus esposos. Entonces, aun cuando alguno de ellos se niegue a obedecer la Buena Noticia, la vida recta de ustedes les hablará sin palabras. Ellos serán ganados al observar la vida pura y la conducta respetuosa de ustedes. De la misma manera, ustedes maridos, tienen que honrar a sus esposas. Cada uno viva con su esposa y trátela con entendimiento. Ella podrá ser más débil, pero participa por igual del regalo de la nueva vida que Dios les ha dado. Trátenla como es debido, para que nada estorbe las oraciones de ustedes.”(1 Pedro 3:1-7. NTV)

Pensemos por un instante que tanto el hombre como la mujer somos distintos, en nuestra forma de pensar y de actuar. Pese a las diferencias, somos complementarios.

Le invito a considerar las seis necesidades básicas de las esposas: 1.- Intimidad. No entendida como sexo sino como proximidad, la sensación que reciben de protección por parte de su esposo. 2.- Franqueza y honestidad de su cónyuge. 3.- Comprensión. 4.- Reconciliación. Escuchar un “Reconozco mi error” de parte de su esposo cuando han fallado. 5.- Lealtad de sus esposos al compromiso conyugal. 6.- Estima y valoración del cónyuge.

Por su parte los esposos tienen las siguientes necesidades básicas: 1.- Logros. 2.- Sentir que protege a su esposa. 3.- Servir y a la vez dirigir a su familia. 4.- Valoración de su esposa. 5.- Relación de comprensión y amistad con la esposa. 6.- Sexualidad. Plenitud en la relación con su cónyuge.

La relación de pareja se fortalece cuando nos damos a la tarea de satisfacer las necesidades de nuestra pareja. Recuerde que constituyen un elemento fundamental para alimentar el amor entre los cónyuges y además, aseguran la continuidad en el entendimiento, las expresiones mutuas de amor y tener razones de vivir en pareja. Si no nos ocupamos uno del otro, lo más probable es que el matrimonio se torne monótono.


Si  no ha recibido a Jesús como Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Recuerde que cuando Cristo gobierna en casa, todas las cosas marchan bien comenzando por nuestra relación de pareja. Cristo debe reinar en nuestra vida y en nuestra familia. Decídase por Jesús el Señor. No se arrepentirá. 

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Sin amor no hay respeto, y sin respeto no hay amor

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El amor y el respeto mutuo van tomados de la mano
Por Fernando Alexis Jiménez

Jairo dejó de hablarle a su esposa con la misma ternura que apenas iniciaron la vida matrimonial, y las rosas de los días viernes, las esquelas en el perfil de las Redes Sociales que invariablemente le enviaba al comenzar semana y las llamadas amorosas, comenzaron a ser parte del pasado.

Marcela por su parte respondió a la indiferencia con una actitud displicente. Fue perdiendo progresivamente el anhelo de escuchar una llamada de su marido, y él se quejaba de que era un poco grosera. “Pienso que mi esposa ya no me respeta”, dijo.

Un estudio reciente realizado por una prestigiosa universidad norteamericana concluyó que sin amor no hay respeto. En esto coinciden con el apóstol Pablo cuando escribió a los creyentes de Éfeso: “Por eso les repito: cada hombre debe amar a su esposa como se ama a sí mismo, y la esposa debe respetar a su marido.”(Efesios 5:33. NTV)

Si el hombre expresa amor a su esposa, no solo con palabras sino con hechos, ella le retribuye con respeto que es justamente lo que todo esposo espera. Respeto hacia el marido es sujeción por amor, no por obligación. Por su parte, los esposos tienen un imperativo de las Escrituras: “Para los maridos, eso significa: ame cada uno a su esposa tal como Cristo amó a la iglesia. Él entregó su vida por ella a fin de hacerla santa y limpia al lavarla mediante la purificación de la palabra de Dios. Lo hizo para presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni ningún otro defecto. Será, en cambio, santa e intachable. De la misma manera, el marido debe amar a su esposa como ama a su propio cuerpo. Pues un hombre que ama a su esposa en realidad demuestra que se ama a sí mismo.”(Efesios 5:25-28. NTV)

Amamos a nuestras esposas porque es un sentimiento que no obligamos sino que alimentamos en lo más profundo de nuestro corazón.

Alguien que consideraba que ya no amaba a su esposa, fue a pedir consejo. El especialista le recomendó cada día identificar y valorar algo positivo de la mujer. “Hágalo al menos durante un mes”, le recomendó. Al término de ese tiempo él no quería ya el divorcio. “Jamás había valorado en su proporción la maravillosa esposa que tengo a mi lado”, aseguró entusiasmado.
Honrar, valorar y tratar bien a nuestro cónyuge son tres actitudes que van de la mano del amor y del respeto. Si amamos, respetamos.

Probablemente hasta el momento no hemos tomado el tiempo suficiente para evaluar cómo anda nuestra relación de pareja. Cuando lo hacemos invariablemente descubrimos que hay aspectos qué cambiar, y entrar a modificar nuestra forma de pensar y actuar nos conducirá a mejorar las relaciones.

No olvide que siempre hay tiempo para cambiar. Es un proceso que parte de una decisión. Nadie nos obliga. Y avanzamos en esa dirección porque Dios alimenta esa inclinación en nuestro corazón. ¡Hoy es el día para comenzar a cambiar!


Si  no ha recibido a Jesús como Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Recuerde que cuando Cristo gobierna en casa, todas las cosas marchan bien comenzando por nuestra relación de pareja. Cristo debe reinar en nuestra vida y en nuestra familia. Decídase por Jesús el Señor. No se arrepentirá.

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Cimente su relación de pareja con solidez

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El amor se acrecienta cuando dialogamos y buscamos soluciones a los problemas
Por Fernando Alexis Jiménez

¿Cuándo dejamos de entendernos?. Esta pregunta de tan solo cuatro palabras encierra el drama que viven infinidad de parejas en todo el mundo, abocadas a una crisis y la eventual separación. No encuentran otra opción que el divorcio. “Si proseguimos juntos, nos causaremos más daño”, es la frase que se escucha con frecuencia.

Quizá todos coinciden en que el amor es el principal fundamento de un hogar y particularmente en la relación de pareja; tienen razón hasta cierto punto, pero no se puede desconocer una realidad:  La relación tiende a deteriorarse con el paso del tiempo y particularmente, después de los cinco años de convivencia, pareciera que la llama de la pasión se acaba y a menos que hayan otros alicientes, lo más probable es que todos los matrimonios emproblemados decidan acogerse a la separación.

¿Hay salida al laberinto?¿Queda alguna sombra de esperanza? Sin duda que sí, en la medida en que dispongamos nuestro corazón para hacer una cuidadosa evaluación de cómo van las cosas en nuestra relación y nos dispongamos a aplicar cambios con ayuda de Dios.

Con sobrada razón hay sicólogos y terapeutas de familia que comparan el amor con una pequeña planta. “Si no la riegas termina por marchitarse”, suelen enfatizar. El error entonces gira alrededor de la concepción que tenemos en la relación de pareja. Creemos que al pactar el matrimonio la otra persona es de nuestra pertenencia.

El centro del asunto, sin embargo, es que el amor no es suficiente. Al gusto, la atracción, la admiración y las inclinaciones primarias cuando conocemos a alguien que nos atrae y con quien deseamos sostener una relación de pareja, deben sumarse otros elementos. Uno componente de suma importancia lo constituye la comunicación. A pesar de las diferencias de percepción e incluso, de la forma como expresamos el amor, es importante disponer nuestro corazón para llegar al entendimiento, a conciliar, a encontrar elementos comunes. El hombre tiende a ser más sucinto al hablar mientras que la mujer es más gestual y expresiva. Esas diferencias no podemos desconocerlas por ningún motivo. El tono de voz, por ejemplo, resulta muy importancia porque le imprime pasión o desatención a nuestras palabras.

Un segundo elemento de mucha significación lo representa la expresión adecuada, saber transmitir el amor, la comprensión y la disposición de ayuda mutua.

El apóstol Pablo utilizó un pasaje maravilloso para referirse al amor y a sus alcances: “El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia. La profecía, el hablar en idiomas desconocidos,  y el conocimiento especial se volverán inútiles. ¡Pero el amor durará para siempre!”(1 Corintios 13:4-8. NTV)

Le invito a leer el pasaje cuantas veces sea necesario. Hágalo con detenimiento. Descubrirá que entre las características especiales si amamos a nuestra pareja—para circunscribirnos específicamente al círculo conyugal--, encierra dos componentes de suma importancia: La paciencia y la bondad. Pero ligado a estos dos fundamentos está el hecho de que un amor auténtico no es celoso, orgulloso ni acude a la ofensa cuando se siente herido.

Quien ama, respeta la opinión de la pareja, no vive del pasado y llenos del rencor por el daño recibido. Persevera aun cuando haya circunstancias adversas—como por ejemplo las crisis—y decide proseguir. La relación de pareja resulta lo más importante.

¿Comprende todo lo que implica amar? Es la renunciación a nuestro ego, a la actitud de pretender que nuestra opinión prevalezca. A partir de ahí comprendemos que el amor tal como lo apreciamos usted y yo no es suficiente. Hay que alimentarlo día a día con perdón, comprensión, apoyo, tolerancia y estímulo, entre otros elementos.

Avanzar no es fácil, al menos no en nuestras fuerzas. Es necesario que Dios nos ayude. Podemos avanzar en este paso si permitimos que Jesús el Señor ocupe el primer lugar en la relación matrimonial. Es una decisión sabia de la que jamás nos arrepentiremos.

Hoy es el día oportuno para abrirle las puertas de nuestro corazón a Jesucristo. Podemos asegurarle que no se arrepentirá. Si Él mora en su vida y familia, todo irá bien. Ábrale el corazón a Jesucristo hoy.

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¿Cree que su vida llega al final cuando muera?

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¿Cree usted que hay vida después de la muerte?
Por Fernando Alexis Jiménez

¿Perdió alguna vez el sueño pensando qué ocurrirá con su vida después de concluir su ciclo de vida?¿Cuántas tazas con café se bebió reflexionando si usted iría a un estado superior, que algunos llaman vida eterna?¿Consultó alguna vez libros que hablan sobre la vida después de la vida? Puedo asegurarle que respondió si al menos a uno de los tres interrogantes. Y sin duda lo hizo afirmativamente porque vivir después de morir es un asunto que interesa a todos.

Acéptese tal como es para que los demás lo acepten

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¿Qué tan preocupado se mantiene usted de las Redes Sociales?
Por Fernando Alexis Jiménez

Sin duda se ha avanzado mucho desde la época de la vieja cámara Polaroid que tomaba fotos instantáneas, pasando por el magicubo que era un artilugio que se le instalaba para que disparara el flash y las imágenes no quedaran oscuras, hasta nuestros días cuando la moda es fotografiarse con el teléfono celular. Lo llaman selfie para, minutos después, colgar la imagen en las redes sociales.
Lo grave del asunto es que la práctica tiene dos componentes extremos: De un lado la persona obtiene reconocimiento pero, de otro, un comentario negativo que recibe puede convertirse en detonante para un estado de depresivo.

No permita que la infidelidad entre a su hogar

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La infidelidad destruye a su cónyuge y a sus hijos

Por Fernando Alexis Jiménez

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na de cada cinco personas en el mundo ha caído en infidelidad mientras que el 80% de quienes están casados, alguna vez contempló la fantasía de tener una relación extra marital. No se trata de especulaciones sino de conclusiones a las que llevaron dos estudios de las Universidades de Chapma, Orange y la Estatal de California (Estados Unidos) tras encuestas realizadas entre más de 60 mil personas.

Como hijos, Dios nos fortalece para seguir adelante

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Dios nos permite avanzar siempre, hacia la victoria

Fernando Alexis Jiménez
¿Error? Sí. Lo cometió de nuevo. Se dejó arrastrar por la ira. Reaccionó. Arrojó al suelo la taza con café. El líquido se derramó por el piso. Iba ganando espacio en dirección a la puerta de la calle. Él seguía furioso, acezando. Aun cuando se esforzaba, no salía de su estado. Si estuviera en sus manos, derribaba también la mesa. Lucía estaba en la cocina. Aterrada. Tenía en el regazo a su niño de diez años, que lloraba inquieto. “Cálmate, Rubén. Lo que te dije no es para tanto. Cálmate”, le insistía ella. Pasada una hora, estaba sumido en una profunda crisis. No quería pensar siquiera en volver a la iglesia. “Soy un caso perdido”, se repetía, arrepentido de reaccionar con furia.

Acérquese más y más a Dios en oración

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Debemos desarrollar intimidad con Dios a través
de la oración

Con frecuencia olvidamos que en el ámbito espiritual tenemos a disposición tres fundamentos para la victoria: la oración, el estudio sistemático de la Biblia y la fidelidad en seguir al Señor Jesús. Ahora sin nos enfocamos específicamente en el tema de la oración, ¿Cuál es en sus propias palabras el significado de orar?¿Qué significa para usted y para su vida la oración?
            Es probable que tenga  las ideas preconcebidas que nos forjaron desde la iglesia tradicional a la que asistía, en la cual orar era una concatenación de frases, muchas veces sin mayor trascendencia para nosotros, conocidas como oraciones, novenas y letanías. Al respecto el Señor Jesús fue muy claro en señalar: “Y orando, no uséis de vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería, serán oídos. No os hagáis, pues, semejante a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que  vosotros se lo pidáis.”(Mateo 6:7, 8).

¿Qué es orar en el Espíritu?

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Dios desea que profundicemos en la oración

Fernando Alexis Jiménez
Cuando comenzamos a desarrollar intimidad con Dios, avanzamos significativamente en el proceso de orar y tener comunicación con Él. Es un nivel al que todos deseamos llegar. ¿Se logra rápidamente? El interrogante tiene dos respuestas: La primera que sí es posible, y la segunda, que esa posibilidad está ligada al grado de dependencia que desarrollamos de nuestro amado Padre celestial.
El apóstol Pablo, uno de los más grandes discipuladores y apóstoles de todos los tiempos, lo describe en la carta que dirige a los creyentes de Corinto: “¿Qué pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.”( 1 Corintios 14:15 )
Observe cuidadosamente que hay dos componentes en esta instrucción: La primera, orar en el espíritu—que es un diálogo directo con Dios—y la segunda, que orar en ese grado de intimidad con el Señor no nos exime de ser conscientes de lo que decimos.

Decídase a dar lo mejor de usted por su familia

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Decídase a dar lo mejor de usted por su familia
Por Fernando Alexis Jiménez

¿Usted podría describir el día que se enamoró? Vamos, hágalo. ¿Estaba lleno de amargura y deseando que todo terminara y de pronto se encontró a alguien y sencillamente dijo: “Me tocó: Esta será en adelante mi pareja”? Sin duda que no. Lo más probable es que no recuerde ni la fecha ni el día, pero sí la fecha en la que conoció a la persona que hoy en su cónyuge. Un instante pudo convertirse en su existencia en algo maravilloso. ¿Lo recuerda, verdad? Generalmente a todos nos ocurre. No olvidamos ese instante. Nos marca para toda la vida.

Descubra cómo dominar sobre las emociones negativas

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No permita que lo gobiernen emociones negativas que destruyen su vida y a su familia

Por Fernando Alexis Jiménez

Ricardo se enojó tanto porque un guarda de tránsito le expidió un comparendo, que decidió agarrar el auto a puntapies. Estaba incontrolable. Incluso ofendió a los agentes pese a los ruegos de su esposa para que se calmara. Laura, en otro lugar de la ciudad, se llenó de ira con su marido porque no cortó el cesped del antejardín el fin de semana. Le gritó todo tipo de improperios. Incluso le dijo que se fuera de casa. Una hora después, cuanto retomó la calma, estaba llamándolo desesperada al teléfono celular para pedirle perdón.

Su familia es más importante que el trabajo o el éxito

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Por Fernando Alexis Jiménez

¿Servir a Dios de manera incansable, necesariamente puede hacerse aún a costa de la familia? Esta pregunta quizá pasó por nuestros pensamientos alguna vez. Recuerde a una bien intencionada mujer que sólo veía a su marido los fines de semana.

Palabras que edifican y que no destruyen

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Por Fernando Alexis Jiménez

Luis se enojó con su esposa. Por cualquier trivialidad. Discutieron. Él la ofendió. El resto del día los dos la pasaron muy mal. Él pasó más de una hora marcándole al celular, antes que ella respondiera. “No quiero hablar contigo porque me ofendiste esta mañana y te fuiste si decir nada, ni siquiera lo siento…”, se quejó ella.

Pida perdón si ha ofendido a su familia

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Por Fernando Alexis Jiménez  

Rosaura y Leonardo discutieron. Eran las diez de la mañana, y no podían especificar por qué fue. Quizá un comentario, tal vez una palabra o un gesto recién despertaba el solo, perezoso y juguetón, tras las montañas. Desde ese momento los dos sintieron que todo perdió su encanto, el día no era el mismo.

Si buscamos, hallaremos soluciones a conflictos familiares

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Por Fernando Alexis Jiménez

U
n día cualquiera la mujer sentó con su esposo como de costumbre, para desayunar. Era un día hermoso. El sol brillaba en lo alto y el cielo azul anticipaba que sería un día hermoso. Él se quedó mirándola en silencio y tras tomarse un sorbo de café, le dijo: “Claudia, hay algo que deseo decirte desde hace mucho tiempo: Deseo separarme”. Ella sintió que el mundo se hundía bajo sus pies. “¿Qué daño te he causado?”, fue su pregunta inmediata, para recibir de él una respuesta lacónica: “Ya no te amo”. Cuatro palabras cargadas de resentimiento que le resultaron demoledoras y golpearon su corazón. Ese fue el comienzo de un proceso de separación que resultó traumático.

¿La decisión de acudir al divorcio se tomó de la noche a la mañana? Sin duda que no. Fue la concatenación de muchos incidentes que fueron menoscabando la relación hasta que el distanciamiento entre los dos dio lugar al divorcio emocional y concluyó con la separación de cuerpos. Ese fue el último nivel. Dos niños, fruto de la relación, comenzaron desde entonces a morar en un hogar disfuncional.
 
Dios no creó la familia para que esté inmersa en conflictos
Conviene tener en cuenta la siguiente advertencia de dos especialistas en relaciones de pareja: “A menos que el amor de pareja se mantenga fresco y se nutra, se desvanecerá como una vieja fotografía. El matrimonio es una relación dinámica de amor entre un hombre y una mujer y a cada instante esa relación se hace más profunda, o por el contrario, se estanca y decae. Y todos los matrimonios deteriorados señalan al menos un único camino, oscuro y desalentador, que puede terminar en el divorcio.”(Gary y Barbara Rosberg. “Matrimonio a prueba de divorcio”. Editorial Unilit. 2004. EE.UU. Pg. 18 )

Jamás olvide que una pareja de novios no experimenta el amor sino una fase de enamoramiento que puede prolongarse hasta un año después de contraer matrimonio. A partir de ese momento se comienza a afianzar el verdadero amor.

El apóstol Pablo escribió: “El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.”(1 Corintios 13:8. RVR 1960). Es una frase pequeña, es cierto, pero cargada con una profunda enseñanza que aplica a la relación matrimonial. Nada, ni la circunstancia más grave, puede ni debe llevarnos al divorcio.

Es importante que hagamos un alto en el camino y evaluemos si de verdad hemos asumido el compromiso de alimentar el amor cada nuevo día, edificando la relación de pareja, perdonando las ofensas y haciendo nuestro mejor esfuerzo para que se continúe dando solidez a la relación. Es cierto que lo ideal es que seamos correspondidos por nuestra pareja en este propósito; no obstante, quienes debemos dar el primer paso somos usted y yo. Hoy es el día para tomar la decisión.

Hacia la búsqueda de la armonía familiar

¿Qué hacer cuando el matrimonio atraviesa por una crisis que a primera vista luce profunda? Lo más importante: Desechar la idea del divorcio y darnos a la tarea de recuperar la relación. La sicóloga colombiana, Amelia Rodríguez, enfatiza en esta disposición de seguir luchando por la pareja: “Si percibe que la relación con su cónyuge ha ido perdiendo la magia, se ha ido deteriorando y cada vez se sienten más distantes, quizá sea el momento de hacer un alto en el camino para recuperarla… No permita que el sentimiento se marchite por una sensación de vacío y soledad.”(Amelia Rodríguez. “Enamore a su pareja”. Diario ADN. 06/06/2014. Pg. 22)

Lamentablemente infinidad de parejas acuden a la separación como la única salida a sus conflictos y desestiman la maravillosa experiencia de compartir la relación para edificación mutua pero también para el crecimiento de nuestros hijos, fruto del amor de la pareja.

¿Se pueden hallar salidas a una crisis? Sin duda que sí. Los autores Gary y Barbara Rosberg nos ofrecen su perspectiva, enfatizando que todo parte de una disposición de corazón y actitud de cambio: “Saber cómo remediar un matrimonio deteriorado es algo que nos anima a mantenernos alerta pero que al mismo tiempo, nos llama a mantener viva esa llama de amor… ¿Las tensiones, demandas y desilusiones de la vida han creado un distanciamiento emocional entre tú y tu cónyuge?¿Sabes lo que debes hacer para superar esa brecha? Si no se deciden a crecer juntos, sin duda terminarán en separación. Aunque nunca consideren la posibilidad del divorcio, la ruta de un matrimonio decadente siempre será esa dirección.”(Gary y Barbara Rosberg. “Matrimonio a prueba de divorcio”. Editorial Unilit. 2004. EE.UU. Pg. 24 )

Desconocemos cuál sea la situación en su hogar, pero lo que sí podemos asegurarle es que hay salida para esa encrucijada y que esa salida es Jesucristo, quien recompone todas las cosas si le abrimos las puertas de nuestros corazones.

El enfriamiento del amor de pareja se torna evidente 

El amor no muere en la relación de la noche a la mañana. Ese enfriamiento, así muchos por orgullo no quieran admitirlo, no es espontáneo. Es un proceso. Comienza con el distanciamiento, con dejar morir los detalles, y se alimenta con la indiferencia. Dejamos de lado las expresiones de amor, comprensión, tolerancia, apoyo, perdón y el ofrecer tiempo de calidad a nuestra pareja y a los hijos.

Quizá al comienzo nos sintamos un poco mal ya que ese comportamiento es nuevo, pero con el paso del tiempo no solo parecerá normal sino que nos acostumbraremos y lo miraremos—con el paso de los días—como algo normal.

La esencia de nuestra naturaleza es el amor. Dios nos creó con la capacidad de amar. No en vano escribe el apóstol Pablo: “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.”(1 Juan 4:8. RVR 1960)

Si muere el amor es porque lo permitimos ya que el fracturamiento en la relación de pareja va tomando fuerza progresivamente y tenemos la oportunidad de aplicar correctivos. Los autores Gary y Barbara Rosberg, señalan advierten: “Quizá has mirado a los ojos de tu cónyuge o de tus hijos y has descubierto que ya no están conectados. Es probable que te dieras cuenta de tu fracaso al tratar de conectarte de corazón a corazón con tu pareja, y descubres que no es posible y más aún: Reconoces que quizá es culpa tuya.” (Gary y Barbara Rosberg. “Matrimonio a prueba de divorcio”. Editorial Unilit. 2004. EE.UU. Pg. 19)
 
Con ayuda de Dios alcanzamos la armonía familiar
Es evidente que recién establecemos una relación de pareja, anhelamos que todo funcione a la perfección; no obstante con el paso del tiempo se experimenta un deterioro al que no prestamos atención.

Tenga presente que toda relación matrimonial experimenta altibajos, pero que lo grave es no resolverlos oportunamente ya que se puede estar separados emocional y físicamente aun cuando se comparta el mismo espacio, bajo el mismo techo. Con el paso de los días los cónyuges terminan convirtiéndose en dos extraños.

Ese hecho lleva a mantenernos atentos, evaluando cómo evoluciona el trato que se prodigan mutuamente, la forma como se expresan el amor y, si identificamos que algo anda mal, aplicar los correctivos necesarios. Por supuesto, es un paso que demanda compromiso, renuncia al orgullo y disposición a perseverar. ¡Su relación de pareja puede salvarse!

Piense: ¿En qué momento comenzó la crisis de familia?

En algún momento de su relación de pareja, pregúntese: ¿Me comunico con frecuencia con mi pareja?¿Guardo hacia mi cónyuge “secretos”?¿Perdono a mi esposo o esposa cuando me hiere con sus palabras o me resulta difícil perdonar?¿Disfruta la proximidad física, emocional y espiritual con su cónyuge? Estos son solo algunos interrogantes que nos ayudan a descubrir si nuestra relación matrimonial está deteriorándose.

Recuerde que el enfriamiento de la relación en muchas ocasiones comienza  desde el mismo momento en el que los componentes de la pareja deciden dejar la fase de noviazgo para pasar a un mayor nivel: el del compromiso matrimonial. Es entonces cuando terminan los elogios, cesan las celebraciones y las ocasiones de pasar tiempos juntos. En algunos casos afloran el mal carácter en alguno de los dos, la intolerancia y los choques.

Al abordar el asunto de cómo salvar el matrimonio, la sicóloga Amelia Rodríguez, señala: “El primer paso es identificar si la relación está atravesando por una crisis. No se preocupe, en algún momento todas las parejas la viven…. Sea detallista y tenga en cuenta que el amor se construye día a día, ya que es como una planta frágil que requiere de mimos y atenciones. El amor requiere de tiempo y dedicación por lo que usted debe demostrarle a la pareja lo mucho que significa para usted y aceptarla tal como es, con sus virtudes y defectos, sin intentar cambiarla.”(Amelia Rodríguez. “Enamore a su pareja”. Diario ADN. 06/06/2014. Pg. 22)

Nuestra actitud no debe ser de renuncia o de resignación frente a la familia. Por el contrario, debe ser de perseverancia. Hacer un alto en el camino, evaluar dónde tuvieron origen las diferencias y reemprender el camino, no en nuestras fuerzas sino con ayuda de Dios. Él nos asegura la victoria por encima de cualquier circunstancia, aun cuando todo haga pensar que la separación es inevitable.

No podríamos terminar si antes invitarles a tomar la mejor decisión que un ser humano puede asumir: Recibir a Jesús como Señor y Salvador. Le puedo asegurar que es el comienzo de una nueva vida, a nivel individual y familiar. Ábrale hoy las puertas de su corazón a Cristo Jesús. No se arrepentirá.

© Fernando Alexis Jiménez


Si nos arrepentimos de corazón, cambiaremos con la familia

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Si nos arrepentimos con sinceridad, verdaderamente cambiaremos con la familia
Por Fernando Alexis Jiménez

Por muchos años Simón fue el borracho del pueblo. Se bebía el poco dinero que ganaba trabajando en los socavones de una mina y algunas veces—generalmente los domingos en la noche—llegaba a exigirle a su esposa que consiguiera dinero prestado para pagar deudas de juego que él había contraído en medio del alicoramiento.

No ande señalando errores de su familia

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No es buena idea andar criticando a nuestra familia...
Por Fernando Alexis Jiménez

¿Se ha encontrado alguna vez cuestionando a su cónyuge por errores que, con el tiempo, descubre usted mismo tiene? “Mi marido siempre se queja de que soy incumplida, que llego tarde; pero él mismo me ha dejado muchas veces esperándolo para cenar”, se quejaba una joven que pidió consejería. En su criterio, lo más doloroso era la sucesión de críticas que recibía de su cónyuge: “Generalmente no me dice palabras alentadoras”, decía.

La armonía familiar comienza cuando nos disponemos a cambiar

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Dios nos permite alcanzar armonía en la relación familiar
Fernando Alexis Jiménez

Rebeca vino a conocer realmente a Raúl, su esposo, cuando llevaban siete meses bajo el mismo techo. Y ocurrió por una discusión intrascendente. El hombre se llenó de furia, vociferó y se encerró en la habitación con un fuerte portazo. Pasó una semana antes que volviera a hablarle. Ese fue el momento en el que la joven se dio cuenta realmente con quién era que había contraído nupcias.

Dialogar, principio para fortalecer relaciones humanas

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Dios nos hace victoriosos cuando depositamos nuestra confianza en Él como familia
© Fernando Alexis Jiménez
Carlos cerró la puerta visiblemente disgustado. Iba de camino al trabajo, pero contrariado. Aquella discusión con su esposa le hizo pensar que hablaban idiomas diferentes. Es cierto, reaccionó con rabia; pero ella no colaboró mucho, porque también vociferó. Mientras conducía el autor se preguntaba: ¿Por qué otras personas pareciera que se entienden bien y nosotros cada diálogo que iniciamos termina en discusión?

Su familia merece que edifique sanas relaciones familiares

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El diálogo y la oración nos ayuda a construir familias sólidas
© Fernando Alexis Jiménez

Cuando Laura y Camilo eran novios, eran un dechado permanente de amor. Sus allegados en la Universidad se quejaban de sus constantes arrumacos y besuqueos, sin importarles quién estuviera cerca. Ella era muy cariñosa: Le abrazaba, rodeaba su cintura y le sonreía constantemente; él le regalaba rosas, esquelas amorosas y chocolates. Eran la pareja perfecta. Pero dos años después de casados, cuando su primer hijo, convirtieron el hogar en un infierno.
(C) Fernando Alexis Jiménez - Llàmenos (0057)317-4913705 - Escríbanos webestudiosbiblicos@gmail.com. Con la tecnología de Blogger.